lunes, 13 de abril de 2009

LA VISITA



Abrió la puerta de la bóveda y se animó a salir. El resplandor de la luna rebotaba en el encaje, la cabellera rubia le llegaba hasta la cintura; guiada por sonidos que solo ella podía percibir se acercó a la vieja casona.
Cuando el reloj dio la duodécima campanada, empujó la puerta del dormitorio y se acomodó en el cuerpo despreciado y maltratado por el tiempo.

HORUS
2009

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