lunes, 20 de abril de 2009

LA PRESA


Ensayó una pirueta esquivando las baldosas rotas. La luna se multiplicaba en cada adoquín húmedo.
Al final de la calle, una niebla que marcaba límites como un biombo.
Caminó en busca de su presa, pasatiempo nocturno, la divisó caminando raudamente en la vereda opuesta. Iba con paso audaz, tacones que marcaban la diferencia, pollera mínima y escote generoso. Su cabellera amarilla insinuaba un sol de medianoche.
Se cruzó, intentando sorprenderla la avanzó, ella no se amilanó, por el contrario si hasta insinuó una mueca de felicidad. La empujo dentro del zaguán de una vieja casa. Un aullido rompe el silencio.
Con su lengua limpió los labios, seguía saboreando, se alisó la ropa y como si nada sigue su camino, mientras la última gota de sangre cae desde su colmillo para perderse entre sus senos.

HORUS
2008

2 comentarios:

  1. Muy bueno... me dejo helada el final, no lo esperaba

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  2. HOLIS HORACIO. GRACIAS POR COMPSRTILO. MUY BUENO .ME AGRADÒ MUCHO.
    CUIDATE.- BESOS.- SUSAN

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