miércoles, 30 de septiembre de 2015

Y si nos esforzamos un poco más?

La vorágine por escribir y no ceder espacios, aunque este sea en las prestigiosas(?) redes sociales nos lleva a leer con diversas etiquetas las mismas cosas de los mismos autores o no en los mismos tiempos o no. Parece que todo lo leído ya fue leído, no hay letras que me sorprendan, y no se trata de academicismos o tener que ser un licenciado en letras para poder escribir. Solo se trata del nuevo mal de estos tiempos virtuales los aduladores que ahora se llaman seguidores que valentonan a las personas a seguir escribiendo igual sin exigirles un mínimo de esfuerzo, y los aplaudidos se sienten Neruda y no creen necesario mejorar.
Hace poco viví una situación desagradable por ser honesto, en una convocatoria en Twitter había un juego donde se debían escribir Haikus, se terminó premiando a Haikus que estaban mal confeccionados, no respetaban la métrica, los organizadores en privado me preguntaron a mi cuales eran le paso la lista de todos los haikus que estaban mal, pero me responden que no importa ya habían sido decretados ganadores. Pero yo al hacer notar el error me convertí en el ogro el malo de la película y centro de todo tipo de ataque personal. A la semana los organizadores reconocieron que se habían equivocado, obvio cobardemente sin mencionarme,
Ahora veo que una de las hasta ese entonces innotas en las redes sociales, ganadora le tomo el gusto a escribir Haikus pero lamentablemente no aprendió nada, absolutamente nada, y sigue escribiendo Haikus mal, con métrica incorrecta no respetando diptongos, forzando hiatos donde no se deben forzar, etc.
No se trata de escribir por escribir, también se trata querer escribir bien. Yo respeto a quienes escriben bien, pero muchísimo más respeto y valoro a quienes se esfuerzan por lograrlo.
Y que tal si nos esforzáramos un poco más, dejáramos de escribir por escribir, dejáramos de ser tan previsibles, redundantes? Que tal si nos damos cuenta que para ser poesía no alcanza solo con palabras bonitas y que una frase es una frase y no es un poema ni un un microcuento? Y si probamos combinar la creatividad con las ganas de escribir?

Quizás tendremos menos aplaudidores, menos FAV o RT, pero tendremos más satisfacción por el esfuerzo personal.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Decálogo para escribir un microrrelato

De  escueladeescritores.com
1. Un microcuento es una historia mínima que no necesita más que unas pocas líneas para ser contada, y no el resumen de un cuento más largo.
2. Un microcuento no es una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia. Como todos los relatos, el microcuento tiene planteamiento, nudo y desenlace y su objetivo es contar un cambio, cómo se resuelve el conflicto que se plantea en las primeras líneas.
3. Habitualmente el periodo de tiempo que se cuente será pequeño. Es decir, no transcurrirá mucho tiempo entre el principio y el final de la historia.
4. Conviene evitar la proliferación de personajes. Por lo general, para un microcuento tres personajes ya son multitud.
5. El microcuento suele suceder en un solo escenario, dos a lo sumo. Son raros los microcuentos con escenarios múltiples.
6. Para evitar alargarnos en la presentación y descripción de espacios y personajes, es aconsejable seleccionar bien los detalles con los que serán descritos. Un detalle bien elegido puede decirlo todo.
7. Un microcuento es, sobre todo, un ejercicio de precisión en el contar y en el uso del lenguaje. Es muy importante seleccionar drásticamente lo que se cuenta (y también lo que no se cuenta), y encontrar las palabras justas que lo cuenten mejor. Por esta razón, en un microcuento el título es esencial: no ha de ser superfluo, es bueno que entre a formar parte de la historia y, con una extensión mínima, ha de desvelar algo importante.
8. Pese a su reducida extensión y a lo mínimo del suceso que narran, los microcuentos suelen tener un significado de orden superior. Es decir cuentan algo muy pequeño, pero que tiene un significado muy grande.
9. Es muy conveniente evitar las descripciones abstractas, las explicaciones, los juicios de valor y nunca hay que tratar de convencer al lector de lo que tiene que sentir. Contar cuentos es pintar con palabras, dibujar las escenas ante los ojos del lector para que este pueda conmoverse (o no) con ellas.
10. Piensa distinto, no te conformes, huye de los tópicos. Uno no escribe (ni microcuentos ni nada) para contar lo que ya se ha dicho mil veces.

martes, 15 de septiembre de 2015

Que son los microcuentos?

Los microcuentos, también llamados microrrelatos, minicuentos o hiperbreves, son textos que narran historias de forma condensada. Los hay de muchos tipos y de variada extensión

Características
a) es irrelevante su relación con el mundo natural, pero obligatoria su vinculación con la naturaleza humana
b) enfoca un evento o incidente individual (o sea, no es una generalización)
c) marca el paso del tiempo sobre todo a través de formas verbales y adverbiales y la distancia entre el tiempo interno de la narración y el de la producción y lectura del texto, evitando así los rasgos de intemporalidad
David Lagmanovich
Universidad Nacional de Tucumán


Microcuentos

ANA MARÍA SHUA (Argentina): “69” 
Despiértese, que es tarde, me grita desde la puerta un hombre extraño. Despiértese usted, que buena falta le hace, le contesto yo. Pero el muy obstinado me sigue soñando


ARMANDO JOSÉ SEQUERA (Venezuela): “Una sola carne”
Tan pronto el sacerdote concluyó la frase …y formaréis una sola carne, el novio, excitado, se lanzó a devorar a la novia.

EUGENIO MANDRINI (Argentina): “Prueba de vuelo”
Si evaporada el agua el nadador todavía se sostiene, no cabe duda: es un ángel.

MÓNICA LAVÍN (México): “Motivo literario”
Le escribió tantos versos, cuentos, canciones y hasta novelas que una noche, al buscar con ardor su cuerpo tibio, no encontró más que una hoja de papel entre las sábanas.

JAIRO ANÍBAL NIÑO (Colombia): “Fundición y forja”
Todo se imaginó Superman, menos que caería derrotado en aquella playa caliente y que su cuerpo fundido, serviría después para hacer tres docenas de tornillos de acero, de regular calidad.

Sirena


martes, 18 de marzo de 2014

En el marco de la presentación del libro Cuentos bajo el portal azul, tuve el honor de poder leer mi cuento Profiteroles. 
Quiero agradecer especialmente a Editorial Dunken quien a través de su programa ROI permite que escritores amateur podamos tener la oportunidad de ser editados.
Agradezco a Wally Zambon (compiladora) Marita Rodriguez-Casaux, Sabrina Mariel Vega y Ricardo Tejerina por la calidez humana y hacernos sentir a todos los participantes un poquito escritores.

viernes, 8 de junio de 2012

Encuentro casual


 Sonaba el bis del final cuando ella, apurando el paso, se dirigió a la salida para ganar la calle con la firme intención de tomar un taxi, la salida de los recitales en  La Trastienda solían ser caóticos. En el apuro se tropezó con él que intentaba subirse al único auto disponible en la esquina. Una mirada cómplice fue suficiente para invitarse a compartir el viaje.
 Cuando el taxista preguntó el destino, él acotó que primero dejarían a la señorita.
-         Voy a Palermo, Borges y Guemes- apuntó mirando a su ocasional acompañante.
-         Yo también me bajo por allí- dijo Javier.
 Ángeles, una hermosa morocha ecuatoriana treintañera, llegó a Buenos Aires dos años atrás, cuando la empresa multinacional para la que trabajaba, la nombró encargada comercial para Argentina. Aquí empezó a disfrutar del rock y la pasión de los jóvenes por esta música.  Por eso fue a ese recital, mezclada con gente de todas las edades.
 Javier, un hombre cuarentón de buena presencia, arrastraba muchas frustraciones sentimentales, creía que ya jamás iba a lograr que una mujer se enamorase de él. En su interior envidiaba a sus amigos que tenían esa facilidad para la conquista y que lograban que las mujeres murieran por ellos.
 En el trayecto el diálogo fue amable, ella se sintió halagada por algunos comentarios de Javier y  no dudó en aceptar tomar un café con él antes de llegar a su casa.
 Hicieron parar el taxi en la zona de Plaza Italia, se metieron en un bar que tenía todas las mesas ocupadas, pero no se inquietaron, en pocos minutos se pudieron ubicar. El lugar era acogedor, con buena música, sin estridencias, ideal para la charla.
 Hablaron de sus historias personales, de sus gustos Ella siempre sonriente; él atento y cuidando las palabras para no incomodarla,  no quería perderla. Encontraba en Ángeles, la mujer que podría ser quien cumpliese sus deseos.
 Se sucedieron las tazas de café. Empezaba a terminar la noche con el cielo aclarando, cuando ella sugirió seguir la charla otro día. Como un caballero se ofreció acompañarla hasta su casa. Ella, cuidadosa, le respondió que no era necesario por apenas un par de  cuadras. Él  sintió que perdía una nueva oportunidad, ya en la puerta del bar él le entregó su número de teléfono escrito apurado en una servilleta, ella lo guardó en el bolsillo del jeans.  El rostro de Javier se endureció, esperó reciprocidad aunque trato de no dejar ver su frustración. Salieron caminando en la misma dirección, él la frenó a ella frente a un edificio en construcción, se le acercó como para besarla,  mientras sacaba de su bolsillo una sevillana que sin mediar palabras hundió en el cuerpo de Ángeles, en más de un oportunidad, dejándola caer desangrada.
 Sin inmutarse metió sus manos en el bolsillo y siguió caminando, ahora mucho más aliviado. Por primera vez una mujer murió por él.

Horus
Horacio Cabral. © todos los Derechos de Autor Reservados.



miércoles, 30 de mayo de 2012

Deseo cumplido


Ella era la única de su círculo de amistades que estaba sola, sin amor, por eso deseaba tener como sus amigas, un hombre que le volara la cabeza. Esa noche, despues del clásico encuentro semanal donde todas se contaban hazañas y romances reales y no tan reales, pero suficientes como para generar envidia, llegó a su casa y sin dudarlo busco por internet y encontró lo que necesitaba. Ansiosa cargo los datos de su tarjeta de crédito para contratar los servicios de ese hombre que iba a hacer realidad su deseo. Después de eso se sentó, con una copa de champagne en la mano, comodamente en el living a esperarlo, había acordado que dejaria la puerta sin llave, para que pudiese entrar y sorprenderla.
Tardo menos de una hora en llegar, fue muy efectivo y rápìdo para cumplir su trabajo, ni siquiera le dió tiempo a que ella dudase o se arrepintiera. El disparo fue certero, la bala del magnum .358 ingreso por la nuca y salio por la boca. Ella habia contratado un sicario, que le voló la cabeza.

Horus
Horacio Cabral © todos los Derechos de Autor Reservados.